Tu cerebro en positivo


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Cuenta la leyenda que:

“Un viejo Cherokee estaba hablándoles a sus nietos sobre la vida.

Les decía:

-Hay una batalla que está teniendo lugar en mi interior, es una lucha terrible entre dos lobos. Un lobo representa el miedo, la pena, el arrepentimiento, la inferioridad, las mentiras, el falso orgullo y el ego. El otro lobo es la tranquilidad, la paz, la confianza, la humildad, la aceptación y el amor-.

Miró a los niños y les dijo: -Esa misma lucha está teniendo lugar en vuestro interior y en el de cualquier persona que viva-

Los niños se quedaron pensando un momento y uno de ellos le preguntó al abuelo  – ¿y cuál de los dos lobos ganará?-  El viejo Cherokee le miró fijamente y respondió: -Aquel al que tú alimentes-.”

Esta preciosa historia tiene una bonita moraleja, pero es verdad que muchas veces  nos resulta complicado aplicar estas enseñanzas a nuestra vida y alimentamos al primer lobo sin ser conscientes de ello.  ¿Qué podemos hacer para elegir a cuál  de nuestros dos lobos internos vamos a alimentar?

Lo primero que hemos de saber es cómo funciona nuestro cerebro.

Entre otras, existen cinco emociones básicas que son la felicidad, la tristeza, la ira, el asco y el miedo. Pero parece que prestamos menos atención a las emociones positivas porque señalan que todo va bien. Esto es importante comprenderlo a la hora de manejarnos con nuestras emociones porque atención:

NUESTRO CEREBRO ESTÁ PREPARADO PARA LA SUPERVIVENCIA Y NO PARA LA FELICIDAD.  

¿Qué significa esto?

Que nuestro cerebro va a tratar de identificar antes aquello que no funciona. El cerebro está programado para sobrevivir y tiende a fijarse  y a prestar más atención a lo negativo que sucede en nuestras vidas.

Existen razones por las cuales nuestra programación cerebral es así: el hombre primitivo debió afrontar  permanentes peligros provenientes de amenazas como garras y colmillos de depredadores,  la desprotección, el peligro asociado a la búsqueda del alimento en el que la mayoría de las veces debía enfrentarse a fieras. Fueron situaciones que exigieron prepararse siempre pendiente de lo malo que pudiera suceder  para sobrevivir ya que era como una voz de alarma a los peligros existentes. Esta contribuyó a la perdurabilidad de la especie.

Hoy en día sigue ahí, teniéndonos alerta con los retos de nuestro día a día en los que las garras y animales feroces ahora se nos manifiestan en forma de preocupaciones y miedos a que las cosas no nos salgan siempre como nosotros deseamos.

Ahora que en nuestros días no tenemos que estar pendientes de si un animal feroz nos va a atacar a cada segundo y  nuestra supervivencia está garantizada en la mayoría de los casos,  existe la posibilidad de ir desprogramando esta tendencia e ir prestando más atención a lo positivo que a lo negativo que está presente en la vida de cualquier ser humano. Enfrentarnos a cualquier reto con una actitud de aprendizaje, en lugar de verlo siempre como situaciones en las que “ganar o perder”, nos va a ayudar. Si enfocamos nuestros problemas desde esta perspectiva nos acercamos a la tranquilidad, a la confianza y en definitiva a la auténtica felicidad. Si no lo hacemos corremos el “riesgo” de caer en las garras del estrés, la ansiedad  y la depresión. En consecuencia en  muchas de las nuevas enfermedades de nuestra era. Enfermedades psicosomáticas que en tan solo un siglo han aumentado en un 80% y están provocadas por la manera que tenemos de gestionar nuestras emociones, en definitiva por la falta de capacidad de adaptarnos a ciertas situaciones sin resistencia.

Por lo tanto, tengamos claro que las emociones que nos provocan nuestros problemas no son malas;  lo que es negativo es no saber gestionarlas y  permitir que nuestra tendencia negativa cerebral sea la que se encuentre a los mandos de la nave.

Poco a poco deberíamos ir trabajando el cambio de esta antigua programación cerebral. Existen técnicas para ir entrenando a nuestros cerebros y  me gustaría ofrecer una para ir comenzando:

Durante 15 días justo antes de dormir piensa  en cinco cosas positivas que te hayan pasado durante el día o mejor en 10, si puedes.  Es curioso porque a la mayoría nos cuesta mucho al principio pero en cuanto empiezas a acostumbrarte comienzas a ver cosas positivas por todas partes y esto hace que cambie la estructura del cerebro. Esto es lo que se llama entrenar el cerebro en positivo. Es luchar contra esa preocupación permanente que nos tiene alerta y en guardia a que nos pase algo que no nos guste, esta tendencia negativa del cerebro.

heart brain comunicationDebemos ir entrenándonos siendo conscientes de a qué lobo interno estamos alimentando. Programándonos  para  la felicidad porque nuestra era comienza a formar parte del siguiente paso evolutivo, en el que corresponde ir afinando cerebro y corazón. 

 

Namasté.

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